Capítulo X.
Tenía ganas de gritarle de todo, de matarlo. No entiendo cómo pudo ser tan basura, o al menos así se comportó. Pero al mismo tiempo tengo unas ganas de besarlo, de capturar esos labios carnosos por un instante, aunque sea uno. Por otro lado me siento muy mal, y no sólo porque estamos echando a perder nuestras vacaciones, sino porque estoy siendo un poco injusta con él, creo que a nadie le gustaría que le digan que la persona a la amas te está usando y por eso reaccionó como reaccionó. No puedo dejar de mirarlo, es tan perfecto, tan lindo.
_ No quiero pelearme con vos –Dijo agachando su cabeza. Tomé su mentón y lo subí hasta que nuestras miradas chocaran. Esos momentos eran hermosos, porque somos nosotros dos, Joe y yo, solo los dos.
_ Créeme que yo tampoco –Susurré a punto de estallar en llanto nuevamente.
Nos dimos el abrazo más hermoso de todo el mundo; no quería que acabara jamás.
_ Te quiero tanto… -Pronunció a la altura de mis hombros- pero a veces no te comprendo… ¿Por qué me dijiste eso? -Preguntó separando lentamente su cuerpo del mío. Soy lo suficientemente fuerte como para afrontar lo que viene. Ya no aguanto esto, tengo que soltarlo, pero… ¿Cómo le digo que me gusta, que lo amo?
Empecé a buscar palabras adecuadas mientras el sólo se limitaba a observarme. Cuando creí que estaba lista, Denisse ingresó en la escena.
_ Buenos días chicos –Alertó la madre- ¿Cómo durmieron?
_ Muy bien, gracias –Respondí amablemente, mi amigo sólo sonrió.
_ Bueno, me alegro, vamos a desayunar, ¿Qué les parece? –Propuso acompañando con su hermoso tono de voz, dulce y suave.
Nos dirigimos al comedor, donde toda la familia se encontraba reunida, excepto mi hermana y mi cuñado.
_ ¿Dónde están los tontos? –Preguntó mi acompañante tomando asiento al lado de su padre.
_ ¿Eh? –Musitó Kevin, al parecer no entendía nada. Bueno, jamás lo hace.
Me senté al lado suyo y pasé a explicarle de que se trataba.
_ Nicholas y Antonella siguen durmiendo en su nidito de amor –Se burló Joseph nuevamente.
_ Buenos días –Alertó la voz del hermano menor, acompañado de su novia.
Joe cerró su boca rápidamente y se metió un par de cereales en ella. Esta vez, Nick lo hizo tragarse sus palabras.
Disfrutamos de un desayuno poco común. La familia Jonas es increíble, adorable, muy unida sobre todo. Al acabar todo mi plato de cereales con leche, avisé que iba a hacer un llamado, desde que llegué que no sé nada de mis padres, de mi hermana, ¡y de Ethan!
Salí al jardín y marqué el número rápidamente. A los segundos, pude escuchar la dulce voz de mi madre, se la veía emocionada.
_ Hola mamá, ¿Cómo están todos allá? –Pregunté tomando asiento en una de las hamacas y mirando detenidamente cada detalle de mis zapatillas.
_ Muy bien hija, tengo que darte una noticia muy importante –Respondió con un dejo de felicidad en su tono de voz, creo que si es importante.
_ ¿Qué es mamá? Dime, dime, dime –Supliqué como niña de tres años.
_ ¡A tu padre le ofrecieron trabajo en una ciudad muy linda! ¡Nos mudaremos a Los Ángeles! –Exclamó aún más feliz que minutos antes.
¿Cómo puede estar feliz con eso? Es mi último año de secundaria, me separara de mis amigos, de mi familia que reside aquí, de… ¡de Joseph! Esto está muy mal, horrible, sin dudas este es el peor día de mi vida. ¿Cómo es posible que sean tan crueles? Oh, dios, cálmate Evelyn, esto se tiene que arreglar.
_ Hija, ¿Sigues ahí? –Dijo mi madre haciéndome huir de mis pensamientos.
_ Mamá… después te llamare, tengo que colgar. Te amo. –Musité alejando mi teléfono de la oreja y tirándolo suavemente en el pasto. Estaba atónita, a punto de llorar; esa fue la razón de porque corté la llamada con mi madre, si me escucha así, probablemente se preocupe, y no quiero que eso pase.
Tome mi cabeza entre mis manos y empecé a repetir una y otra vez ‘’No, no, no’’. Es imposible, ¡no puedo abandonar mi ciudad! ¿Cómo se lo digo a Anto? Dejar a Nicholas es lo mismo que el arranquen el corazón. Encima… Los Ángeles… ese lugar queda a cuatro horas de aquí, a cuatro horas de Joseph. Inevitablemente, estos pensamientos me hicieron dejar caer varias lágrimas. Me levanté de la hamaca, y comencé a alejarme más, sin saber qué hacer, como detener mi tiempo, como hacer que no pase, para quedarme con él, con el amor de mi vida.
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