Capítulo V.
Me levanté rápidamente de mi asiento y me acerqué a ella. Conversamos un rato, fue bastante simpática hasta que los tres hermanos informaron que saldrían a comprar algo para almorzar más tarde.
Con los chicos de compras, nosotras volvimos a tomar asiento en la mesa, acompañadas por Stacy.
_ Y... ¿Cómo se conocieron tu y Kevin? -Pregunté dándole un mordisco a las tostadas que Joe había preparado antes de irse, un poco quemadas por cierto.
_ Nos conocimos porque yo soy la mejor amiga de su mejor amigo... -Respondió entre risas- Me enteré que una tal Anto salé con Nick -Acotó con rabia.
_ Sí, yo -Dijo mi hermana con un tono bastante orgulloso- ¿Tenés algún problema? -Preguntó superando el enojo de su ahora rival, se les notaba en la mirada.
_ Escucha algo -Musitó la rubia poniéndose de pie- más te vale que lo dejes en paz, ¡la única que puede salir con Nicholas soy yo!
Quedé en shock frente a esta confesión. ¿Ella sale con Kevin para acercarse a Nick? ¿O solo esta celosa porque Nick es su ex? Dios, no entiendo nada, pero no puedo dejar que le hable así a Antonella.
_ Mira: vos no sos nadie para hablarle así a mi hermana, ¿Entendiste idiota? -Musité levantándome y parándome enfrente de ella. Pero... vino algo que realmente no me lo espera; una cachetada.
_ ¿Acaso estás loca? -Escuché decir detrás de mí. Me di vuelta con miedo a lo que pueda venir. Y los vi... a los tres... confundidos, asombrados... pero también al borde de la risa.
_ ¿Qué es esto? -Cuestionó Kevin desconcertado al ver que minutos antes yo también le devolvía la cachetada que Stacy me regaló.
_ Nick -Susurró Stacy acercándose a él seductoramente, aunque debo aclarar que al ver que el solicitado se echaba para atrás apresuro su paso para luego capturarlo en un beso.
_ ¡Nicholas! -Exclamó Anto al ver como él hacía lo imposible para separarse pero ella lo acorralaba aún más. Joe y Kevin alzaron a Stacy quien empezó a patalear pidiendo que la bajen, y con sus uñas extremadamente cuidadas arañaba todo lo que podía, entre ello, a la cara de mi pobre amigo, Joe.
Los dos hermanos mayores echaron a la bruja de la casa mientras yo no hacía nada más que escuchar la discusión que entablaban mi cuñado y mi hermana.
_ ¿¡Porque no te soltaste!? -Gritaba ella demasiado enfadada.
_ No podía ¡No podía! -Gritaba él a su par.
De repente sentí como mi ''cachete'' decía presente. El pobre se había quedado dormido gracias al golpe con fuerza sobre natural que recibí hace un rato. Opté por alejarme de la pelea y me dirigí hacía el amplio y lindo jardín de la casa, justo detrás de esta.
Estuve un buen rato allí contemplando el cielo sentada en una de las hamacas, hasta que alguien interrumpió mi pacifico momento.
_ ¿Te duele mucho? –Me preguntó Joe, al ver que yo seguía tocándome la mejilla inconscientemente.
_ No, no es nada –Respondí restándole importancia e invitándolo a sentarse en la hamaca que se encuentra junto a la mía. Me hizo caso y tomó asiento.
_ ¿Y a vos te duele? –Pregunté al ver que la loquita le había hecho un pequeño tajo en la cara gracias a sus uñas.
_ Mmm… estoy en busca de una enfermera que me cure –Susurró un poco sonrojado pero en un tono bastante picarón.
_ ¡Te escuche! –Informé mientras soltábamos largas risas- Te juego una carrera de hamacas y después te curo la cara… ¿Qué decís? –Propuse preparándome para despegar, y ganarle, como siempre.
_ Acepto –Dijo y comenzó a hamacarse.
Estuvimos un rato más disfrutando del aire libre. No estoy enamorada de Joe pero… cuando estoy con él, me aislo del mundo, no queda nada más que nosotros dos.
En fin, fuimos hasta el baño del primer piso y buscamos un botiquín. Luego nos marchamos a su habitación, donde saqué un pedacito de gaza y le eche alcohol. Se sentó en la cama y me acerqué con una mirada asesina. Empecé a sacarle la lengua y como él se distrajo, le puse de golpe el pedazo de gaza en la lastimadura.
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